Política

Extrema derecha: quiénes son los líderes que están detrás del auge del populismo y el nacionalismo en Europa

En un continente que hace solo ocho décadas se vio devastado por una brutal guerra contra el nazismo y el fascismo, el nuevo auge de la extrema derecha populista ha causado conmoción en Europa.

Las instituciones tradicionales ven con horror la irrupción de fuerzas que utilizan en muchos casos una retórica sorprendentemente similar a la de la época más oscura de la Europa reciente.

Sin embargo, esta nueva oleada también ha generado, en algunos países, que los partidos tradicionales se escoren más a la derecha, cambiando el escenario político de forma drástica.

Desde España a Hungría, pasando por Italia, Francia, Alemania o Finlandia, los partidos de extrema derecha están situando a la Unión Europea frente a una crisis existencial.

En BBC Mundo te ofrecemos un repaso de quiénes son algunos de los líderes detrás de este auge.

Santiago Abascal, España

Santiago Abascal
Image caption Santiago Abascal, de 43 años, es el líder del partido de ultraderecha Vox.

España era, hasta hace muy poco, uno de los últimos países de Europa en los que la extrema derecha no tenía representación parlamentaria.

Este hecho, que se atribuía generalmente al recuerdo reciente del pasado franquista -el general Francisco Franco gobernó de facto el país desde 1939 hasta 1975- hizo que muchos pensasen que España estaba blindada contra la ultraderecha.

Esta visión benevolente se dio de bruces con la realidad por primera vez en las elecciones al parlamento de Andalucía (la región más poblada del país) de diciembre del año pasado, en las que el partido de ultraderecha Vox obtuvo el 10,9% de los votos y entró por primera vez en un parlamento, recibiendo las felicitaciones de la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen.

Y, tal y como preveían las encuestas, se confirmó este domingo, cuando la formación dirigida por Santiago Abascal irrumpió en el parlamento español, logrando un 10,3% de los votos y 24 diputados.

Fundado a finales de 2013 por exmiembros críticos del conservador Partido Popular, Vox no se presentó ante los medios hasta el año siguiente, en una rueda de prensa en la que participó José Antonio Ortega Lara, un exfuncionario de prisiones que fue secuestrado por el grupo separatista vasco ETA entre 1996 y 1997.

Mapa

Ese año fue elegido líder del partido Santiago Abascal, un político procedente del Partido Popular del País Vasco, donde fue miembro del parlamento, ocupando posteriormente puestos vinculados al mismo partido en Madrid.

Abascal y su partido están en contra del aborto en casi todos los supuestos y quieren abolir el sistema descentralizado en España, eliminandolos parlamentos y los gobiernos autonómicos; también expulsar a los inmigrantes sin papeles, acabar con la ley de violencia de género y reducir al máximo los impuestos, entre otras medidas.

Sin embargo, Abascal rechaza la etiqueta de extrema derecha y dice que su partido es de “extrema necesidad”.

El líder de Vox, de 43 años, desconfía de los medios pero utiliza ampliamente las redes sociales, y ha llegado a hacer propuestas tan polémicas en España como legalizar el uso de armas.

Pero es seguramente su postura intolerante frente al independentismo catalán y contraria a la inmigración lo que catapultó a Abascal y Vox al Parlamento.

Abascal está casado en segundas nupcias y su esposa, Lidia Bedman, es una influencer con 139.000 seguidores en Instagram.

Matteo Salvini, Italia

Matteo Salvini
Image captionMatteo Salvini, viceprimer ministro italiano, tiene millones de seguidores en las redes sociales y un gusto particular por los selfies.

En 2013, el partido de la Liga Norte -una formación regionalista nacida en 1989 que abogaba por una mayor autonomía del rico norte italiano frente al empobrecido sur- languidecía después de que su líder tuviera que dimitir tras un caso de fraude.

Ese año, sin embargo, un joven político llamado Matteo Salvini, nacido en Milán en 1973, tomó las riendas.

En solo cinco años y bajo la dirección de Salvini, la formación se convirtió en el tercer partido de Italia, quedando tercero en las elecciones generales de 2018, solo por detrás del populista Movimiento Cinco Estrellas y del Partido Demócrata.

Por el camino, Salvini dejó caer la palabra “Norte” de las siglas del partido, convirtiendo a la Liga en una formación nacionalista de toda Italia y centrando el mensaje en la oposición a la inmigración y las críticas a la Unión Europea.

Convertido en viceprimer ministro y ministro del Interior, una de sus primeras decisiones fue prohibir que el barco de rescate de migrantes en el Mediterráneo Aquarius, que llevaba 629 personas a bordo, pudiera hacer puerto en alguna ciudad italiana.

También propuso crear un censo de gitanos y abogó por que la UE retire las sanciones contra Rusia. Al igual que muchos de los líderes de la emergente ultraderecha europea, Salvini es un ferviente admirador del presidente ruso Vladimir Putin.

También es uno de los políticos europeos con más seguidores en las redes sociales, quizás porque en lugar de rehuir la polémica, se crece con ella.

Migrante
Image captionSalvini ha cerrado los puertos italianos a la llegada de migrantes rescatados en el Mediterráneo.

“Tanti nemici, tanto onore” (“Muchos enemigos, mucho honor”), dijo el año pasado como respuesta a las críticas a su política antiinmigración.

La frase era una ligera variación de un eslogan del fascista Benito Mussolini y Salvini la tuiteó en un aniversario del nacimiento del dictador.

El ascenso de Salvini -quien se ha unido a “El Movimiento” creado por Steve Bannon, ex estratega de DonaldTrump, para promover el populismo de derecha en Europa- es, quizás, el que más preocupa a las instituciones europeas, debido al tamaño e importancia de Italia, tercera economía de la zona Euro.

Viktor Orbán, Hungría

El primer ministro húngaro Viktor Orbán, del partido Fidesz, se presenta a sí mismo como el defensor de Hungría y Europa contra los migrantes musulmanes.

En enero de 2015, tras el ataque contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo por parte de extremistas, Orbán declaró a la televisión húngara: “Nunca permitiremos que Hungría se convierta en un objetivo para los inmigrantes. No queremos ver a minorías de tamaño significativo con distintas características culturales y orígenes que nosotros”.

En 2015 y 2016, además de una oleada de ataques terroristas, Europa se enfrentaba a la llegada de cientos de miles de migrantes y refugiados que huían de las guerras y la violencia en Siria, Irak y Afganistán.

Muchos de ellos pasaban por la frontera sur húngara, pero en realidad pocos querían quedarse en este país, ya que su objetivo era alcanzar el norte del continente, en especial Alemania.

Pero Orbán construyó una barrera de 175 kilómetros en su frontera con Serbiay luego añadió 40 kilómetros en la frontera con Croacia.

Orbán
Image caption”La democracia liberal es favorable al multiculturalismo, mientras que la democracia cristiana da prioridad a la cultura cristiana”, manifestó Orbán.

Nacido en mayo de 1963, Orbán no siempre había sido ese político de mano dura que es en la actualidad.

Cuando ganó las elecciones húngaras por primera vez, en 1998, su gobierno era visto en Europa como un relativo éxito, y fue durante su primer mandato (que duró hasta 2002) cuando se preparó el ingreso de Hungría -que salía de décadas de comunismo y sumisión a Moscú- a la Unión Europea.

Hoy en día, sin embargo, Orbán es visto por muchos como un político autoritario.

Durante este mandato ha colocado a aliados suyos en medios de comunicación y ha introducido una nueva ley laboral calificada como “ley esclavista” por sus críticos, entre otras polémicas medidas.

Su gobierno, además, mantiene una postura beligerante contra las ONGs.

De hecho, el mayor enemigo de Orbán es el multimillonario filántropo de ideología liberal George Soros, al que ha declarado una guerra sin disimulo a pesar de que fue el propio Soros el que le dio una beca para la Universidad de Oxford en 1989.

Por aquel entonces, un joven Orbán quería estudiar “el renacimiento de la sociedad civil”.

En 2014, sin embargo, Orbán ofrecía su propuesta alternativa a la democracia liberal, a la que llamó “democracia cristiana”, contó la revista The New Yorker en enero de este año.

“La democracia liberal es favorable al multiculturalismo, mientras que la democracia cristiana da prioridad a la cultura cristiana.

“La democracia liberal es favorable a la inmigración, mientras que la democracia cristiana es antiinmigración”, dijo.

Manifestación contra Orbán
Image captionMuchas húngaros han salido a protestar contra medidas recientes introducidas por el gobierno de Orbán. En esta foto, manifestantes en Budapest llevan una pancarta en la que se lee “Hemos tenido suficiente”.

“Víctor Orbán ha estampado su personalidad en el mapa de Europa. Es admirado en todo el mundo por personas que quieren defender la soberanía nacional frente a la globalización”, escribió sobre él el periodista de la BBC Nick Thorpe.

“Pero si la llegada de más fondos de la UE se vincula al respeto a los valores europeos, o si la población húngara se cansa de su estilo autoritario, Viktor Orbán quedará en mala posición”.

En los últimos meses, miles de húngaros salieron a manifestarse para pedir la renuncia de Orbán, quien fue reelegido para un tercer periodo en el poder en abril de 2018.

Alexander Gauland y Alice Weidel, Alemania

De todos los países europeos donde se ha producido un auge de la ultraderecha, quizás es en Alemania donde más significación tiene este hecho, dado el pasado nazi de la potencia europea.

Creado solo hace seis años, Alternativa por Alemania (AfD) entró por primera vez en el parlamento o Bundestag en 2017, consiguiendo el 12,6% del voto y 94 escaños y convirtiéndose en el tercer partido y primera fuerza de oposición.

Mientras que sus líderes han sido acusados de minimizar las atrocidades cometidas por los nazis, su éxito electoral es interpretado como una señal de descontento con la política de puertas abiertas a los refugiados de la canciller Angela Merkel.

En la cima de la crisis migratoria, Merkel levantó los controles fronterizos y solo en 2015 llegaron a Alemania casi un millón de personas, muchas de ellas musulmanes de Siria, Irak y Afganistán.

AfD adoptó entonces parte de la retórica anti-establishment del movimiento extremista Pegida, aunque con el tiempo se ha distanciado del mismo.

La formación pertenece a la misma familia política que el Frente Nacional (ahora Agrupación Nacionalen Francia, el Partido por la Libertad austriaco o el Partido por la Libertad holandés de Geert Wilders.

Aunque empezó como una formación anti-euro, opuesta al rescate financiero de Grecia, y todavía tiene un ala relativamente moderada, su retórica antiinmigración actual lo sitúa en el campo de la extrema derecha.

Las dos figuras más conocidas del partido son Alice Weidel, líder en el parlamento, y el co-líder Alexander Gauland.

Alice Weidel
Image captionAlice Weidel vive al menos a tiempo parcial en Suiza con su pareja de larga data, nacida en Sri Lanka, y los dos hijos de ambas.

Nacido en la ciudad de Chemnitz en 1941, Gauland huyó de la República Democrática Alemana a los 18 años para estudiar en Marburgo, en la República Federal de Alemania. Sin embargo, cuando los solicitantes de asilo llegaron en masa a Alemania en 2015 y 2016, Gauland dijo: “Esto es distinto: soy alemán”.

“Fui de Alemania a Alemania. Es bastante diferente cuando alguien viene de Eritrea o Sudán”.

Gauland comenzó su carrera como miembro del cristianodemócrata CDU, el partido de Merkel.

Frente a las afirmaciones a veces extremas de Gauland, la misión de Alice Weidel es representar al ala moderada del partido, creando una imagen de una formación con una capacidad de atraer a un público más amplio.

Weidel, de 38 años, es economista de profesión, banquera de inversión y emprendedora de start-ups con varios años de experiencia viviendo en China.

Su vida privada también ofrece un contraste frente a la imagen de su partido: Weidel vive al menos a tiempo parcial en Suiza con su pareja de larga data, nacida en Sri Lanka, y los dos hijos de ambas.

Refugiados en Alemania
Image captionAngela Merkel abrió las puertas a los refugiados y migrantes durante la crisis que comenzó en 2015.

Weidel es una de las pocas mujeres que han alcanzado posiciones importantes en el AfD y suele argumentar que su presencia muestra que el partido no es homofóbico.

“No hay un consenso sobre cómo describir a AfD como un fenómeno político”, asegura en un artículo de 2017 sobre la formación la cadena alemana DW.

“Atrae tanto a los radicales extremistas de derecha como a personas descontentas con el status quo, que pueden o no haber participado antes en el sistema electoral”.

Algunos estudios, dice la cadena, apuntan a que AfD ha conseguido apoyos de todos los partidos políticos convencionales alemanes.

Recientemente, AfD se unió a la iniciativa de Salvini para unir a los partidos de extrema derecha de cara a las próximas elecciones europeas del próximo 26 de mayo.

En el primer encuentro organizado por el viceprimer ministro italiano estaban también representantes del Partido Popular Danés y el Partido de los Finlandeses.

A la alianza creada por Salvini se unieron ya pesos pesados de la extrema derecha como la veterana francesa Marine Le Pen.

Jussi Halla-aho, Partido de los Finlandeses

De nuevo, la retórica antiinimigración es uno de los temas predilectos del Partido de los Finlandeses, conocido anteriormente como Verdaderos Finlandeses.

Jussi Halla-aho
Image captionJussi Halla-aho puede ser considerado el político más popular de Finlandia en la actualidad.

Sus orígenes se remontan a un partido tradicional agrario formado en 1959, pero para 1995 ese partido estaba en la ruina y Verdaderos Finlandeses nació de sus cenizas.

El carismático Timo Soini se proclamó su presidente en 1997, pero por tres elecciones consecutivas, el partido no logró apoyos significativos.

La oportunidad llegó con la crisis económica de 2008, como explicó en un artículo para la BBC Jan Sundberg, profesor de la Universidad de Helsinki.

En 2015 se unieron a la coalición de gobierno de centro-derecha liderado por el primer ministro Juha Sipilä.

Soini, quien lideró el partido hasta 2017, acusó al gobierno de defraudar a los finlandeses, rescatando a los países -para él, despilfarradores-, del sur de Europa.

En 2017, Jussi Halla-aho se proclamó líder tras una competición interna, con Laura Huhtasaari, calificada como la “Marine Le Pen de Finlandia”, elegida como segunda al mando.

Halla-aho, de 48 años recién cumplidos, es investigador y especialista en lenguas eslavas.

Multado en 2012 por el Tribunal Supremo por unos comentarios en su blog en los que vinculaba el Islam con la pedofilia y a los somalís con el robo, se erigió en el político más popular de Finlandia en las elecciones del pasado domingo 14 de abril, logrando para sí más de 30.000 votos, según Reuters.

Laura Huhtasaari
Image captionLaura Huhtasaari fue calificada por Politico como la “Marine Le Pen de Finlandia”.

El partido es el único en Finlandia que no apoya recortar las emisiones para combatir el cambio climático, apelando al estilo de vida tradicional finlandés y a los votantes rurales.

“Su ascensión a la primera fila de la política finlandesa ha cambiado fundamentalmente el discurso político en Finlandia hacia una dirección más nacionalista”, explica el profesor de Política Eirikur Bergmann en un artículo de 2017 en la página del Oxford Research Group.

“Su populismo de derechas nunca fue socieconómico, sino más bien sociocultural”.

Al contrario que otros partidos similares, el Partido de los Finlandeses acepta ser calificado de populista. Aunque Soini rechazaba la etiqueta de extrema derecha, dice Bergmann, y la formación no ha adoptado las ideas del neoliberalismo.

“Su populismo de derecha nunca fue socioeconómico, sino más bien sociocultural”, afirma Bergmann.

En las últimas elecciones generales, celebradas el pasado 14 de abril, el Partido de los Finlandeses resultó segundo, con un 17,48% de los votos, solo por detrás del Partido Socialdemócrata.

Los resultados apuntan a una gran coalición izquierda-derecha con el objetivo de dejarlos fuera del gobierno.

También en la tradicionalmente liberal y tolerante Suecia, la derecha nacionalista de los Demócratas Suecos logró un 17,6% de los votos en las elecciones de septiembre del año pasado.

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